viernes, 3 de junio de 2011

I

       


                   Vengo de las arenas devastadas del Yemèn.

                    Traigo una piel de sol

           y la voz arrodillada de los desterrados.

                    Acomodo mis huesos en el borde de las sàbanas

            y te regalo una noche gitana.





                   Vengo dalle sabbie devastate del Yemen.

                   Porto una pelle di sole

           e la voce inginocchiata degli esiliati.

                   Adatto le mie ossa all 'orlo delle lenzuole

           e ti regalo una notte zingara.                  

Foto: Gerardo Ferrarotti
                  

La raìz de la sangre / La radice del sangue Pròlogo

          Estoy convencida de que si queremos saber quiènes somos y hacia dònde vamos es necesario

saber de dònde venimos y cuàles son nuestros orìgenes.Orìgenes que se remontaràn,en un pretencioso

viaje por los siglos,hasta el inicio mismo de la raza humana.

         El nombre que los hombres llevamos por sangre y por herencia lleva,en cada punto de su trazo,la

historia de otros hombres que lo transportaron hasta hoy,para depositarlo en nuestra identidad y desapa-

recer fìsicamente.Asì serà el destino que nos toque a travès de nuestros hijos y de los hijos que de

nuestros hijos vengan.

          Por eso siento que en mi sangre y en mi nombre llevo todos los muertos ancestrales,la risa,

el llanto,el mar,el dolor.Y los temblores de todos esos hombres y mujeres que entretejen redes invi-

sibles sin las cuales nuestra identidad no estarìa completa.

          Si no creyera en esto que digo,serìa inexplicable que,habiendo nacido en plena pampa,en un

perdido pueblo de la provincia de Buenos Aires,viaje mentalmente todos los dìas hasta Brescia,me

mueva en ese puñado de casas que es Pralboino como si jamàs me hubiera movido de allì o caiga

de rodillas frente a la arena del desierto.

          Vivì siempre en el barrio àrabe,donde en cada puerta habìa una mujer vestida de negro,sentada

en una silla bajita en la vereda,donde las palabras guturales del idioma se mezclaban con el olor de los

braseros y el incienso.Por allì caminaba con mi abuela recièn llegada de un viaje imaginario por

Sorrento.

         Puedo jurar que sin haberme movido de aquì,a los cinco años ya me habìa mojado los pies en el

Tirreno y seguìa caminando por esas calles de tierra,envuelta en el vaho penetrante del keepe,y del

baklaba,donde los gritos del turco que vendìa baratijas se mezclaban con mi ingreso a la escuela.

          Esto no es un simple ejercicio de memoria,es una manera de vivir,donde al bucear en el

torrente sanguìneo,uno abreva en sus profundìsimas raìces y,al encontrar el legado de esa herencia

visceral,se pone a vivir con toda la sangre a la intemperie.



          Sono convinta che si vogliamo sapere chi siamo,verso dove andiamo,c'e'bisogno di sapere quale

sia la nostra origine.Questi origini che risalgono in un preteso viaggio per i secoli fino al inizio stesso

della razza umana.

          Il nome che gli uomini portiamo dentro il sangue e ce per eredità lo porta,in ogni punto della sua

traccia,la storia di altri uomini che l' hanno trasportato fino ad oggi,per lasciarlo nella nostra identità

finchè scomparisce.Così sarà il destino che dovremo vivere atraverso i nostri figli ed i figli che

dai nostri figli verranno.

          Perciò sento che nel mio sangue e nel mio nome porto tutti gli antenati,el riso,el pianto,il mare,

il dolore.Ed i freniti di tutti quelli uomini e donne che intrecciarono le reti invisibili senza di cui la

nostra identità non sarebbe mai completata.

          Se non credese a questo che dico,rimarrebbe senza spiegazione che ancora essendo nata in piena

pampa,in un paese perso nella Provincia di Buenos Aires,potesse viaggiare tutti i giorni fino a Pralboino

come se mai fosse stata mossa di là e sia caduta inginocchiata di fronte alle sabbie del deserto.

          Sono visuta sempre nel quartiere arabo,dove in ciascuna porta c'era una donna vestita di nero,

seduta in una sedia bassa sul marciapiede,dove le parole guturale della lingua si mescolavano con

l' odore dei legni e dell' incenso.Li camminavo con la nonna arrivata da un viaggio inmaginario

per Sorrento.

          Posso giurare che senza essermi mai mossa da cui,a cinque anni già ero bagnati i piedi nel

Tirreno e continuavo a camminare per le vie di terra,avvolta nel vapore profondo del keepe e del

baklaba,dove i gridi del turco che vendeva cianfrusaglie si mescolavano con ilmio ingreso a scuola.

          Questo non è un simplice esserccizio della memoria,è una forma di vivere,dove al ricercare nel

torrente sanguignose abbevera nelle profondissime radice a si trova la delega di quella eredità

viscerale e si mette a vivere con tutto il sangue all' intemperie.

Foto: Gerardo Ferrarotti

La raìz de la sangre / La radice del sangue

          A mis abuelos,

la raìz de mi sangre.

         Y en ellos

a todos los que sufrieron el dolor del destierro

pero creyeron en esta tierra

y la amasaron con las manos

y con el corazòn.


          A i miei nonni,

la radice del mio sangue.

Ed in loro a tutti queli che hanno patito il dolore dell'esilio

ma hanno creduto in questa terra

e l'hanno impastata con

le mani e con il cuore.
Foto: Gerardo Ferrarotti

martes, 31 de mayo de 2011

El ùltimo lìmite

      
                                                                      La locura es el primer cementerio.


                     El sol ha muerto.

   Llora abril sobre los muelles

mientras cae
                    la lluvia definitiva.

La ùltima verguenza
està tendida
                  sobre las aspas
                                           del molino.

Gira y gira.Y gira.
     Pero èl
en la utopìa creìble
                              de estar vivo
pintò las sàbanas de amarillo
plàntò en cada rincòn un canto gregoriano
acomodò los refugios para el miedo

                 y se sentò a esperar.

 Pero las ideas
                          lastiman los oìdos
y la boca
                          vomita bocanadas
                                                        de sal.
Asomados
                           al silencio
los ojos
                          insisten en mirar.

Aùn en el mundo circular
                                        de la locura
la muerte
sigue siendo
inalcanzable
                   para la voluntad.
Foto: Gerardo Ferrarotti

lunes, 30 de mayo de 2011

Navidad en el Hospicio

                                                 "Sòlo donde hay sepulcros puede haber resurrecciones."
                                                                                                          Nietzche


   Llega la Navidad tambièn para el Hospicio.

   Los locos han preparado el àrbol y el pesebre.

  Han adornado la sala donde penetro despacito,pero me siento profanando el aire mìstico que en exclusividad les pertenece.

  Esta noche serà una noche diferente.

  Van saliendo de las cuevas a tientas,aùn dormidos,ya no necesitan relojes que les ordenen los nùmeros del tiempo.

   Se han vestido de fiesta a pedido del mèdicò.

   Docilidad y calma-rebeldìa,resignaciòn y espera,ansiedad y paciencia,voracidad y abulia,giran desdibujadas por los recònditos laberintos de la mente.

   Una muchacha coloca los platos sobre las mesas lavables,una cuchara como ùnico cubierto,botellones con agua y los vasos de plàstico preanuncian el banquete.

  Rosita se ha puesto un sombrero que era de su madre.

  La abuela Ema,con los ojos cargados de azules y violetas,los labios rojos màs alla de los labios,espera a su hermana.Esta noche iràn a la Retreta.Dos mozos en celo las esperan.

  Mario trae a su hembra entre sus brazos.A ella le arrancarà las notas que como siempre,alegran el loquero.Tiene una cuerda rota,èl la besa,se suelta,el rito se repite una y mil veces.Y èl,que no puede entender que es imposible reconstuirla a besos.

  Yo tampoco .Por eso lo insto a seguir.

  No debiera haber hembra que se resista a tanto homenaje desde adentro.

   Quiero que Medrano coma con nosotros.

   Intento,pido,suplico.Asumo.Puedo.

  Enciendo la luz y le pregunto si quere compartir nuestra mesa.Desde su paràlisis facial adivino un sì.

  Y comienzo el acto màs sagrado de la tierra,desatar correas.Lo libero de agresiones al cuerpo.Lo visto.Lo levanto y le pido que se deje llevar.

  Asì.Asì.Primero un pie.Despuès el otro.Y mi hombro que sostiene el doble de mi peso.

  Primero un pie.Despuès el otro.Es el camino.

  Pero antes de entrar al comedor donde todos esperan,lo llevo al patio y le digo:

- Mirà Medrano,mirà.Esto no pudieron robàrtelo.Alzà los ojos.Ahì està el cielo y una luna de harina que fusiona los rostros de sanos y de enfermos.Abrì los ojos.Abrì la boca para que se preñen tus pulmones de olores y de verdes.

  Con su mano tullida inaugura una flor.

- Ahora sì,venì.Vamos adentro.

Nos sentamos con todos a compartir la cena.

Los vasos que se llenan de migas,las bocas que babean,las manos triturando el alimento.Se disputan el agua,la comida y monologa cada uno su recuerdo.

Alicia aparece,desnuda ,para los ojos de los cuerdos.

Siento la necesidad de encontrar dentro de mì a la mejor diseñadora de la tierra.

Busco una sàbana.Le explico en un sànscrito nuestro.Ella entiende y eleva los brazos.

Su cuerpo es una espiga tenue.Parece una romana..O un Dios griego.Y asì,con su toga de poliester,aparece en la fiesta.

 Estamos todos.Todos.

 Corto el pan dulce en pedacitos y se los alcanzo a Medrano hasta la boca.Con sus ojos calientes agradece mi gesto.

 Y yo,dudosamente la màs sana de todos,no sè còmo devolverle el agradecimiento.

 Brindamos con el agua por la vida.

 Mario grita una canciòn.Y otra.Y otra.

 La noche va muriendo.

 Y todos,con las bocas,abiertas al unìsono,esperan los remedios.

 Quisiera ,Oh Dios,multiplicarme para estar en cada camastro al mismo tiempo.

 Pero la fiesta ha terminado.

Y un silencio de drogas va durmiendo al loquero.

No quiero.Pero tengo que irme.Y sòlo me conforma que partir serà mi primer paso hacia el regreso.

 El pasillo encarcela mis pasos hacia afuera.

 Mis ojos miran por ùltima vez el pesebre y no sè por què,Cristo me parece todavìa despierto.

  Hemos celebrado Navidad.

  Hemos alabado el Nacimiento.

  Pero voy inundada de làgrimas porque Dios ha parido hoy aqui,una ciudad de muertos.


 
 

Los soldados de la medicaciòn.

  Fue una lucha ardua,denodada.

  Yo luchè con mis sueños,mi esperanza,mis ganas de hacer cosas.

   Enarbolè mis fantasìas como un estandarte.Desenraizada,me colguè de una nube para no morir.

   Me temblaron las alas,me crecieron los miedos,se ahogaron las palabras y todo fue una duna gris.

   Una inquietud convicta reverdeciò la marca de dolores antiguos y una mano parida bajo tierra me oprimiò el pecho y estrangulò mi avidez de bocanadas vacìas.

   Y me llegò la noche como una soledad poblada de duendes amarillos.

   Me amurallède sueños entre sàbanas blancas y mi insurrecciòn momentànea me hizo temblar al compàs de los recuerdos.

   Buscaba amanecer en un desborde de cordura alucinada.

   La fastidiosa idolatrìa de la muerte me atrapaba en un tùnel de luz.

   Y llegaron ustedes.

   Y me dijeron basta.

   Me insultaron los sueños,me desfundaron la esperanza,me preñaron de paces,arriaron la nostalgia,me podaron las alas,disfrazaron mis miedos,me concentraron las palabras,me aplacaron la furia y se quedaron de pie sobre mi vuelo.

   Vinieron vestidos de colores a encenderme de luz.

   Se atrevieron a pelear con mis guirnaldas,desde un misil de plata,acorzados,en sus carros de recetas de archivo,invadieron la calma de mi enajenaciòn.

   Sesenta combatientes cada uno me fueron los soldados de la nada.

   Y trajeron licencias poderosas,contraindicaciones,advertencias y pusieron horarios en el libertario reloj de mis latidos.

   Por què me ganaron la batalla de la magia ?

   Por què me oscurecieron el augurio atrincheràndome en corduras escarchadas. ?

   Devuèlvanme la maravilla,el vibrar,el gesto,la palabra,la furia contenida de mis broncas,el llanto bien llorado de mis làgrimas,mi sueño alucinado de poeta,mi irrealidad,mis salud mental contaminada,mis banderas,mis nubes,mis temblores,mi coraje,mi incomprensiòn,mis gritos,mis preguntas,mi estallido de hembra humedecida,mi ilusiòn sin fundamento,mis penas apenadas.

   Doctor,mi general,por favor,hable usted con los ladrones que se quedaron a vivir aquì,en mi casa.

Ana

   No necesitaba desnudarla par poseerla.

   Era de èl.

   Le pertenecìa desde la punta de los pelos hasta la planta de los pies.

   Por eso habìa venido.

   Caminaba lentamente.

   Le gustaba descubrirla cada vez que èl concertaba el encuentro.

   Acariciaba con los ojos el pelo negro,ondeado.Le corrìa el mechòn que le cubìa la cara y la miraba largamente.

   Deleitosamente.

   Despuès,la besaba.

   Con los ojos cerrados,apretados,apoyaba sus labios calientes sobre la boca que se le ofrecìa entreabierta.La lengua iba y venìa acariciando los dientes perfectos,el paladar,queriendo penetrar hasta la garganta,hasta las entrañas de la vida misma.

   No hubiera podido precisar cuànto tiempo duraba el tiempo de los besos.

  Pero era lo que màs le gustaba.Lo que màs lo exitaba.

   Por eso èl trataba de que fuera largo.Largo.

   Despuès,se confundìa.Se le mezclaban los sentidos.

   Siempre le ocurrìa lo mismo.

   La piel encima de la cara,la sal en la boca,los pies clavados en el piso,las piernas tensas y la transpiraciòn por todos los poros de su continente.

    La amaba.

    La amaba con locura.

    Y los encuentros se habìan hecho diarios,permanentes.Eran otra droga.

    Y le pedìa sin hablar que lo tocara,que abriera bien las piernas,que murmurando le contara cosas,y ahì estaba ella.

     Ana.

     Ana.

     Ana

     Mil veces Ana.

     Ya no la veìa.Temblaba.

     Todo giraba en estertores y el no poder eternizar el momento,lo llenaba de làgrimas.

     Y entonces,sì.,las manos como trebolares infinitos,se llenaban de semen.

     De un semen abundante,espeso,,caliente,que pegaba contra las canillas y se desmoronaba lentamente contra la losa cuarteada y amarillenta del lavabo,mientras los golpes en la puerta le anunciaban que era la hora del pròximo electroshock